
Tan conocida denominación engloba las tierras del centro de la provincia que para muchos constituyen el paisaje que más profundamente define a Salamanca: la dehesa.
Estos parajes sin espectaculares relieves orográficos se suceden en una armoniosa sucesión de terrenos suavemente ondulados en donde resalta el brillante reflejo de algún arroyo o charca.
El territorio, cubierto fundamentalmente de encinas, esconde una riqueza medioambiental indiscutible y un modelo de aprovechamiento sostenible respetuoso con el entorno, ejemplar y modélico.
Encinares y toro bravo
Invitamos a los viajeros a que retomen carreteras y caminos y descubran ganaderías, estancias, plazas y tentaderos.